HELA DE DAMET
El planeta Rea 36 era conocido como "la cuna de oro" de la Galaxia Andròmeda ya que poseía todos los recursos necesarios para la existencia de toda clase de vida, y no necesitaba la ayuda de otros planetas. Tenían un gobierno democrático, no poseían un presidente pero si un Consejo Gubernamental que estaba presidido por los hombres y mujeres màs capacitados de sus áreas.
Dicho planeta era custodiado permanentemente por los Legion Riders del planeta Mikala, quienes se encargaban de planificar la seguridad intergalàctica.
Esta historia comienza un verano del año 3.200 en el pueblo de Damet, a seis kilómetros de la ciudad capital de Ryl. La casa de quien protagoniza esta travesía era muy modesta ya que nada mas contaba con una sola habitación que era compartida por sus habitantes y una pequeña cocina sin gas.
Los dueños de la vivienda eran un carpintero y una modista que tenían tres hijos tan trabajadores como ellos.
-Buenos días, mamà-fue el saludo de una joven de cabello negro azulado, piel morena y ojos grises amarillentos.
-Buenos dias, Hela-contesto una mujer de cuarenta años, cabello castaño oscuro y ojos grises-. Aqui tengo tu desayuno.
-¿Y papà?
-Quería adelantar trabajo y se fue al taller. Bal también se fue temprano a la farmacia de Banquo.
Hela paso sus ojos por el recinto y sonrió apenada. Su familia era humilde y a causa de estos problemas económicos ninguno de los hermanos pudo asistir al colegio; pero gracias a la amabilidad de sus vecinos, pudieron aprender a leer y escribir.
-Buenos dias, hermana-saludo una jovencita de cabello negro y ojos grises, aparentaba tener unos doce años.
-Buen dia, Karì-contesto la nombrada mientras le pasaba la mermelada-¿Què harás hoy?
-Mamà y yo tenemos mucho trabajo en el taller. Una señora del planeta Aksajin nos encargo siete vestidos de gala.
-¡Wow!
-Bueno, niñas. Terminen de comer para que se vayan a trabajar-intervino la madre.
Las hermanas contestaron afimativamente y se apresuraron a terminar su comida.
La muchacha se lavo la cara, los dientes y se puso un conjunto color pastel y un par de zapatillas haciendo juego. Se despidió de su familia y se marcho a su trabajo.
Hela estaba caminando por el centro de la ciudad cuando vio el cartel 3D de anuncios; se trataba de la inauguración de un nuevo parque acuático en la ciudad de Ryl. Se prometió a si misma ahorrar lo suficiente para llevar a su familia a ese lugar.
Con eso en mente siguió su curso.
La casa de la señora Ve tenia dos pisos, cinco habitaciones, dos baños y una cocina de alta gama. Todo el lugar era inteligente y contaba con dos robots de servicio.
-Buenos dias, GX 1326- fue el saludo de Hela al androide que estaba cortando el césped.
-Buenos dias, Hela-respondió el robot y continuo con su labor.
La puerta reconocido a Hela y le permitió la entrada. El interior era tan tecnológico como el exterior.
-Bienvenida, corazón-dijo la señora Ve, que tenia el pelo platinado, ojos blancos y piel grisácea. Pertenecía a la raza aksajin al igual que su marido-¿Desayunaste?
-Sì, señora. Gracias por preguntar.
Dos niños exactamente iguales bajaron corriendo las escaleras para ir a recibir a su niñera con un fuerte abrazo, y llevarla casi a las corridas a su cuarto para jugar. La madre de los niños se despidió y les informo que llegaría tarde.
La mañana avanzo con rapidez entre risas y juegos hasta que Hela se dirigió a la cocina para preparar el almuerzo. Los hermanos se ofrecieron a ayudar.
-¿Quieres tomates?- pregunto uno de los pequeños.
-Gracias, Ru-contesto ella con una sonrisa.
-Toma, un poco de condimento del Bosque Touma-dijo el otro hermano de nombre Oshahias.
Hela lo miro intrigada.
-¿Bosque Touma?
-Esta al norte del planeta Loom, ¿no lo conoces?
-Nunca salí de Damet-confeso sonrojada.
-Mamà y papà nos llevan seguido-dijo Oshahias pelando una papa-.Les voy a decir que te lleven la próxima vez.
-Suena divertido pero ¿no necesitaríamos una nave para ir?
Los gemelos de ocho años estallaron en carcajadas ante la inocencia de su niñera.
-Podemos ir por las Rutas Vitales en auto-dijo Ru.
Oshahias le explico a su amiga que las Rutas Vitales eran vórtices que eran utilizados por los Comerciantes de Bienes, que se encargaban de repartir los vivires comprados por los regentes de cada planeta. También le aclaro que el uso de naves estaba reservada para los pilotos Legion Riders, naves de uso comercial entre galaxias y el turismo espacial.
Hela termino de preparar la comida y entre los tres pusieron la mesa para poder degustar los platillos.
-Saben mucho-comento Hela-. Cuéntenme màs cosas.
-¿Que te gustaría saber?-pregunto Oshahias.
-Una vecina nos contó sobre los Legion Riders, ¿quienes son?
Ru le contó que Legion Riders se los llamaba a los pilotos que se encargaban de proteger las fronteras de la Galaxia Andròmeda. La mayoría de ellos eran habitantes del planeta Mikala; eran una raza orgullosa y temeraria. Estaban organizados en diferentes castas: Dyamond Master, Dyamond, Prominensse y Gènesis. La familia Akala eran sus regentes.
-¡Wow!-exclamo ella.
-Es un honor que nos protejan-concluyo Ru.
La muchacha se imagino la apariencia de los habitantes de Mikala y sonrió ante la idea.
Se pregunto cómo seria la vida allá afuera.
La charla prosiguió de manera entretenida hasta la ahora en la que Hela tuvo que regresar a su casa.
Luego de que concluyera la jornada laboral a media tarde, todos los miembros de la familia se reunieron a degustar su merienda a base de tostadas con mermelada y miel.
-¿Como fue tu dia, Hela?-pregunto Nisses, su padre.
-Ru y Oshahias me contaron muchas cosas de sus viajes a otros planetas-recordó contenta-. Saben mucho para ser tan pequeños.
Después fue Karì la que le contó a su familia todos los encargos que repartió mientras su madre cosía junto a otras mujeres. Por ultimo, Bal les relato la pelea de dos borrachos en la puerta del local que finalizo con una pobre señora golpeada por uno de ellos.
La noche finalmente llego, entre los cinco se sortearon quienes iban a compartir la única cama disponible siendo Hela y Karì las vencedoras. El resto se acomodo en el suelo entre el dormitorio y la cocina con colchones y mantas.
Hela se encontraba en un lugar frío y solitario. Cuando estaba decidida a escapar, unas cadenas la atraparon de pies y manos tirándola al suelo. En ese momento un grupo de personas se le acercaron mientras hablaban en un idioma desconocido.
-¡Ayuda! ¡Sáquenme de aquí!-grito desesperada-¡Mamà! ¡papà!
El sonido de unos pasos hicieron que las personas guardaran silencio; una sombra se paro justo frente a ella y le tendió la mano.
-¿Quien eres?
La muchacha se despertó de un sobresalto y con la cara empapada de sudor. Busco con la mirada a su hermana, y se alivio de verla entrar por la puerta.
-Hela, por fin despertaste-dijo Karì-. Mamà esta preocupada.
-Lo siento-se abrazo para calmar el frío-. Ya me levanto.
-¿Te pasa algo? Estàs asustada.
-No, cariño. Vamos a comer.
Hela entro en la cocina y encontró a su mamà guardando unos platos en un canasto. La mujer la noto muy pálida y le recomendó que se quedara en cama. Sin embargo, la niña rechazo la oferta porque no quería perderse el fin de semana familiar.
-Bien. Arma tu bolso-dijo la madre no muy convencida-. Nos vamos en dos horas.
-Sì, mamà.
La razón del entusiasmo de la niña era porque un primo de su madre los había invitado, a pasar el fin de semana largo, en su casa e iba a mandar un auto a recogerlos.
Ryl era una ciudad cosmopolita y el centro financiero màs importante del planeta. Los autos volaban por unos puentes colgantes por encima de los transeúntes, los anuncios eran 3D y con movimientos mientras que los edificios eran inteligentes. La convivencia con los androides era moneda corriente, éstos tenían diversas tareas desde cuidar animales domésticos hasta proteger a los altos mandos de la política; los fabricaban de diferentes formas y tamaños pero los màs populares eran los que tenían apariencia humana.
La familia de Hela estaba màs que emocionada por todo lo que estaban viendo, sobretodo porque se iban a reencontrar con esa parte de la familia que hacia tiempo no tenían contacto.
El auto los dejo en su destino y se retiro a guardarse.
Todos los presentes se fundieron en un profundo abrazo amoroso.
Una vez adentro, un robot sirviente los guió hasta el comedor y les informo que pronto estaría el almuerzo.
Mientras todos se entretenían charlando, Hela se acerco a la cocina donde un androide estaba triturando vegetales.
-¿Sucede algo, señorita?-fue la pregunta del androide de nombre Anlex.
-Vine a ayudar en algo, no puedo estar sin hacer nada-contesto Hela colocándose el delantal; le llamo la atención que la voz del androide se asemejaba màs a la de un humano y no a la de un robot.
-No se preocupe, yo me encargo de todo. Usted puede ir a divertirse.
La chiquilla hizo caso omiso y se armo de coraje para preguntarle algo que siempre le habia dado curiosidad.
-Anlex, ¿los robots tienen sentimientos?
El muchacho que aparentaba unos veinte años, de cabello negro y ojos celestes, se dio media vuelta para poder responderle.
-Los androides nacemos para servir. No tenemos sentimientos ni tampoco un alma. Estamos echos de metal y tuercas-explico son suavidad-. Los humanos, los androides y los alienigenas somos muy diferentes a pesar de compartir el mismo universo.
-Nunca vi un alienigena, excepto a la señora Ve y su familia.
-Espero que algún día pueda conocer alguno.
-Mi familia no tiene mucho dinero, me llevaría años poder viajar a otros planetas.
Anlex no emitió sonido pero le entrego un cuchillo carnicero para que lo ayudara.
La estancia en la casa de los familiares de Hela fue muy agradable, y una gran escapatoria de los problemas cotidianos.
Una nueva semana comenzó con algunos altibajos en la casa de Hela causa de diversas razones, en especial por causa económica. Todo eso fue opacado por la invitación de la señora Ve a pasar todo el dia en el Bosque Touma con su familia. Por su parte, Ru y Oshahias estaban bastante felices de poder pasar todo un día con su niñera favorita.
El único punto negativo fue cuando un señor con el rostro congestionado por el alcohol quiso propasarse con Hela, quien fue auxiliada por su hermano mayor que golpeo de un puñetazo al individuo. La muchacha fue reprendida por su madre culpándola de haber "seducido" a ese hombre por usar pantalones demasiado cortos; sin embargo Bal replico que nada justificaba el accionar del borracho.
-Jovencito, tu madre tiene razón de estar enojada con tu hermana-intervino Ve-. Usa ropa demasiado ajustada para una niña. Mira, se le ve toda la pierna.
-Señora Ve, con todo respeto pero mi hermana ES una niña-dijo Bal enojado-. No tiene otras intenciones.
-Una "niña" muy subidita de tono. Ahora entiendo por què mis hijos la quieren tanto. Parece una prosaria.
Hela, Karì, Ru y Oshahias se miraron confundidos porque ninguno sabia que las prosarias eran mujeres que se dedicaban a vender sus cuerpos en los Barrios Bajos de todos los planetas.
-NO LE VUELVA A FALTAR EL RESPETO A MI HERMANA-grito Bal realmente enojado-. Mis hermanas son libres de vestir como se les da la gana. Si hay hombres que solo ven a una mujer como una cosa y las culpan de provocarlos, ellos son los enfermos.
Los maridos de ambas cortaron la conversación para cambiar de tema. Nucacs, esposo de Ve, pidió disculpas por el desafortunado comentario de su esposa. Como acto de buena fe, la señora Ve invito a Hela a cenar con ellos el miércoles de esa semana, que fue aceptado de buena gana por parte de la niña.
Todo el trayecto de vuelta, Hela se reprocho todo lo ocurrido. Habia sido su culpa de que el hombre haya querido tocarla por usar ropa ajustada a su cuerpo. Admiro la valentía de su hermano por defenderla pero le angustiaba saber que èl y su madre estaban enojados por ella; se prometió a si misma no volver a causar conflictos.
El miércoles por fin llego. Hela se paso toda la tarde decidiendo que ropa iba a usar. Estaba muy animada por la invitación ya que iba a poder jugar con sus amigos.
Saludo a toda su familia sin saber que esa seria la ultima vez que los iba a ver.
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