LEGION RIDERS
Hela arribo a las ocho de la noche y saludo a sus consentidos con un abrazo. Oshahias le entrego un tierno dibujo de ellos tres tomados de las manos. El robot GX-1326 les comunico que la cena ya estaba servida.
El tema de conversación entre los cinco fue muy variado desde el clima en esa epoca del año hasta las políticas de estado de cada planeta.
Al rededor de las once de la noche, GX-1326 coloco los postres sobre la mesa, se trataba de un dulce típico del planeta Aksajin.
-Esta muy rico, señora Ve-comento Hela.
-Espero que lo disfrutes-dijo èsta con una falsa sonrisa.
La mujer miro a su marido y levanto la cabeza. Inmediatamente el hombre le propuso a sus hijos ir a jugar a su habitación mientras ellos terminaban de hablar con Hela de un asunto importante; los pequeños aceptaron enseguida sin antes decirle a su amiga que se apure.
-Quería pedirte disculpas por lo que te dije el otro dia-dijo la señora Ve con falsa inocencia-. Me puse muy nerviosa por la situación.
-No se preocupe. Entendí que todo había sido culpa mia y que usted tenia razón-comento Hela mientras probaba màs del postre-.Yo le pido disculpas por lo que dijo mi hermano.
-¿Reconoces que estabas muy provocativa?-se intereso la mujer.
-Sì, parecía una pro...eso que dijo.
-Perfecto-sonrió.
Se oyó un golpe seco. Hela estaba inconsciente en el suelo mientras la comida envenenada se deslizaba por sus labios. Sin perder el tiempo, la señora Ve llamo a GX-1326 y le ordeno que se llevara a la niña al sótano lo mas pronto posible.
Al cabo de unos minutos, Ru bajo corriendo preguntando por su amiga a lo que su padre le contesto que ella ya se había marchado por temor a llegar muy tarde a su casa.
En los confines de la Galaxia Andròmeda, varias máquinas de aspecto humanoide destruyeron a varias criaturas de enorme tamaño de color marròn, con 3 ojos a cada lado de su cara.
-Aqui Caniis Mayoris, informo la destrucción de un Oyorbux adulto-dijo una voz masculina por un intercomunicador.
-Aquí sub general Ankaa Cyrax, recibido-le respondió una voz de mujer.
-Aqui Gamma II, reportando la destrucción de un Oyorbux bebè-dijo otra voz masculina.
-Copiado-dijo Ankaa-. Pueden regresar.
Caniis Mayoris y Gamma II retornaron a la Base Gala, una edificación cilíndrica horizontal de varios metros de largo y ancho. Alli funcionaba la Academia de Pilotos, la bese de operaciones, la Academia de Mecánicos y el Servicio de Salud. Ese lugar se encontraba ubicado a las afueras de Ikaria, la ciudad capital del planeta Mikala.
-Capitán Reegar, sub capitán James-fue el saludo de un hombre entrado en años, de cabello color lila, ojos azules, piel blanca y contextura fuerte; llevaba puesto una gabardina blanca con bordes azules oscuros pantalones azul francia y una boina blanca con bordes azules. Se llevo los dedos indice y mayor a la frente en señal de bienvenida-. Gracias por sus servicios.
-General Kaame, solo cumplimos con nuestro trabajo-contesto el capitán Reegar imitando el saludo.
-Pueden ir a descansar-dicho esto se marcho por donde vino.
-¿Que ves?-le pregunto Reegar a James mientras se sacaba su boina azul con bordes blancos.
-¿Crees que Ankaa acepte salir conmigo?-pregunto James mirando a su superior marcharse con el General.
-No lo sè y no me importa-bufo.
-Reegar, seriamos cuñados-bromeo.
Reegar era el hijo menor del General Kaame y la General Mecánico Noir. Su cabello era color violeta, sus ojos eran color celestes y su piel era caucásica. Tenia una personalidad muy poco amigable pero destacaba de entre sus colegas por ser muy responsable en su trabajo; acababa de cumplir diecisiete años.
No tenia mucha relación con sus hermanas mayores, Ankaa y Polaris, debido a que en su niñez las muchachas fueron enviadas al planeta Aksajin para sus entrenamientos aéreos.
-Mirándote bien, es raro que no saliera corriendo espantada-zanjo el capitán.
-Perdóname por no haber nacido atractivo como tu- se quejo James.
James habia nacido en el planeta B-quos en el seno de una familia de cocineros pero gracias a las influencias de su tio fue que decidió enlistarse en la Patrulla Galáctica, y luego de varios exámenes fue finalmente asignado al escuadrón de Reegar. Su piel era color celeste, su cabello era azul oscuro y sus ojos eran de color verde. También tenia diecisiete años.
-Me voy, tengo cosas que hacer- comunico Reegar.
-Eso puede esperar, vamos a tomar algo.
-¿Me estas invitando a salir?
-No puedo evitarlo, me gustas mucho.
Reegar se lo quedo mirando unos segundos y se fue rumbo a sus quehaceres.
-¡No me ignores!
-El intercomunicador estaba prendido. Mi hermana escucho todo. Suerte.
-¡Me hubieras avisado!
-¿Por què? Me gusta verte sufrir. Adiós.
-REEEEEGAAAAR.
El muchacho de cabello violeta estaba arreglando una de las partes de su maquina Caniis Mayoris, cuando se le acerco una mujer de pelo rosa suave y ojos azules, que vestia un uniforme igual al del General Kaame.
-Se lo puedes pedir a tu mecánico-comento.
-No me gusta que toquen mis cosas.
-Siempre tan antipático-dijo sonriendo.
-¿Necesitas algo, madre?
-Un espía nos informo que Ie esta en la Galaxia Minotauro.
Reegar se dio la vuelta y la miro asombrado. Ese nombre le traía muy malos recuerdos.
-No menciones el nombre de ese traidor-replico frunciendo el ceño.
-Entiendo tu decepción. Admirabas a Ie y lo querías como a un hermano.
-¡Traiciono a nuestra raza! Falto al juramento de proteger la Galaxia Andròmeda y huyo como un cobarde.
-Hijo, se que no me harás caso pero te pido que tengas cuidado. Ie no nos traiciono con cualquier enemigo.
-Ya lo sè, es por eso que voy a atraparlo con vida aunque tenga que recorrer todas las galaxias existentes.
Noir tuvo el impulso de abrazar a su hijo y recordó el día que se lo entregaron a los poco minutos de nacer. Sabia que como miembro de los Legion Riders, su niño seria llevado a los seis años a la Base Gala para comenzar con su arduo entrenamiento, y así poder tener su primer combate real a los doce años. Como su raza era muy orgullosa, nunca podría admitir su preocupación por sus tres hijos.
-Madre, no puedo respirar-dijo Reegar avergonzado.
-No sè que haria sin ti.
La voz de Uri, el Legion Mecánico de Reegar, los interrumpió para informarle a su compañero que el General lo estaba buscando.
El muchacho no tardo en llegar a la oficina de su padre que estaba ubicada en el ala oeste del cuarto piso de la Base Gala; se reporto con respeto.
-Capitan Reegar Cyrax de la División Dyamond fue seleccionado para participar del entrenamiento de naves acuáticas en el planeta B-quos.
-¿Cuando me voy?
-Dentro de un año. El rey Poseidòn esta muy interesado en usted pero no puede participar hasta que sea promovido a Dyamond Màster.
-Comprendo. Si es todo, me retiro.
-Espera. Toma asiento.
Reegar obedeció a su padre sin chistar.
-Tu madre ya debe haberte dicho lo de Ie-dijo sosteniéndole la mirada.
-Sì.
-Tu trabajo como Legion Rider es capturarlo y meterlo a la cárcel por traidor. Sin embargo, te traje aqui para que realices otro trabajo.
-¿Què?
-Deberás investigar los casos de victimas compradas en el Bajo Mundo.
-Pero padre, ese no es el fin de mi escuadrón.
-Eres miembro de la Patrulla Galáctica y este tipo de actos alteran el orden y eso no podemos permitirlo. Ademas sera parte de tu examen para ver si eres digno de ser Dyamond Màster.
En ese momento, James ingreso y los saludo con una sonrisa.
-¿Què hace "este" aquí?-pregunto Reegar cruzado de brazos.
-"Este"-gruño James.
-Asignamos a James para que te ayudes en esta misión- explico el General mirando detenidamente a los amigos-. Comienzan en una semana.
-Entendido- dijo Reegar-. Con su permiso.
-Con su permiso, mi General.
Una vez fuera, James miro a Reegar preocupado.
-¿Què?-cuestiono Reegar.
-Estas mas serio de lo normal.
-¿Y?
-Es por Ie, ¿verdad?
-Ya no lo nombres.
-Fue tu mejor amigo desde niño pero el rencor lo llevo a aliarse con los enemigos de tu raza. Debe ser difícil acabar con alguien al que le tienes aprecio.
-¿Sabes lo que paso?
-No, pero cada vez que lo nombran tu cara se pone màs agria de lo normal.
Reegar rodó los ojos.
-Hace siete meses durante una expedición al planeta Metano de la Galaxia Pegaso, una nave enemiga embosco a la tripulación- narro siguiendo el camino-. Todos murieron.
-Entonces alguien muy amado por Ie estaba alli.
-Los fallecidos, eran menores de 14 años.
James se paro en seco y lo miro consternado.
-Nos culpa de haber asesinado a su hermana menor-revelo corroborando las sospechas de su amigo.
Hela se despertó por el sonido de un portazo. Se hallo atada a una cama y rodeada de oscuridad.
-¿Dònde estoy?- susurro nerviosa-. ¿Quienes son ustedes?
Una luz tenue baño la figura de la señora Ve y su marido,lo que provoco que la niña comenzara a gritar con desesperación.
-Cariño, no sirve de nada que grites- dijo la señora Ve tomándola por le mentón-. Solo estamos nosotros tres.
-¿Por què me trajeron? Yo no les hice nada.
-Por ti nos ofrecieron 70.000 millones de Vhorst.
Durante toda la charla, el hombre se mantuvo al margen pero Hela pudo sentir su aura de culpa.
-Señor Nucacs, usted no quiere hacer esto- musito Hela al borde de las lagrimas-. Si usted tuviera una hija, no querria que le hicieran esto.
Ve miro a su marido con el ceño fruncido esperando la respuesta que ella queria escuchar; tal fue asi que el señor solo agacho su cabeza y se retiro a buscar el auto.
En el momento en el que cerro la puerta tras èl, los llantos de Hela inundaron la habitación.
-¡Ya me tienes harta!- le grito Ve con colera y le dio un golpe tan fuerte en el rostro que la dejo inconsciente.
Tristemente, Hela había sido victima de los traficantes de humanos, una organización criminal que se encargaba de comprar y vender personas para que sean esclavizadas en el Bajo Mundo ya sea para clubes nocturnos como para las peleas clandestinas. Eran sujetos tan macabros que nos les importaba tener que utilizar niños para sus propósitos.
Sin embargo, lo que le matrimonio ignoraba era que Oshahias los había escuchado cuando su madre estaba cerrando el negocio con alguien por teléfono.
Luego de un largo trayecto, el auto de Nucacs arribo a la puerta de un local con luces de neón que decía Club Pesati y que era custodiado por dos androides de aspecto rudo.
Cargaron a Hela entre sus brazos y la ingresaron al local por una puertecilla que estaba a un costado donde un androide los guió hasta una zona VIP; allí los esperaba un hombre de piel gris oscura, ojos blancos y mediana estatura, que llevaba puesto una gabardina negra y sombrero negro.
-Veo que no mentía, señora- dijo el extraterrestre con una media sonrisa.
-Es de gran calidad. Su piel es nueva y suave- describió-. Puede hacer con ella lo que quiera, incluso venderla por partes.
Una androide de corto pelo rubio, ojos cafés y poco vestuario recibió a la niña en sus brazos y se marcho con ella a la habitación de las prosaria.
-Bien, es hora de hablar de lo que realmente importa- dijo Ve sentándose frente al comprador.
-Es directa. Me gusta.
-¿Y bien?
-Mi ayudante esta trayendo lo acordado pero me gustaría saber si....
-No- respondió tajante-. Es toda tuya.
El alien se froto las manos y sonrió satisfecho. En ese momento una criatura de baja estatura y deforme le entrego una maleta color plateada.
-Lo acordado- dijo abriendo el maletín-. 70.000 millones de Vhorst.
Ve desconfiada comenzó a contar los fajos de billetes junto a su marido. Cuando todo estuvo contado, el matrimonio y el comprador se dieron la mano y se prometieron volver a contactarse.
Reegar y James ingresaron a una habitación de grandes dimensiones que se encontraba en el segundo piso del ala sur de la Base Gala.
-Capitán Reegar, sub-capitán James-fue el saludo de la enfermera de piel azul-¿Vienen al ala de recuperación?
-Sì. Vinimos a descansar un poco- contesto Reegar sentándose en el suelo.
-Creo que van a necesitar esto- dijo una voz femenina.
Los amigos se pusieron de pie automáticamente al reconocer a la madre del rey. Se trataba de una anciana de baja estatura, ojos color turquesa, pelo color lila gastado, que llevaba una túnica blanca en señal de luto por su marido.
-Madre Uphar- fue el saludo de Reegar y James; ambos hicieron una reverencia-.No esperaba verla aqui.
-Hace mucho que no venias a visitarme, Reegar-dijo la anciana.
-Estoy muy ocupado patrullando las fronteras, Madre- contesto con suavidad; su amigo noto afecto en su voz.
La Reina Madre les entrego una taza de tè y unos bocadillos.
-Es una mezcla de hierbas medicinales, algas y jengibres-comento la mujer al notar la extrañeza en el rostro de los jóvenes.
-Gracias, Madre-dijo Reegar aguantando el mal sabor.
-Yo me retiro a descansar- anuncio James dejando la taza sobre la mesa.
-Cobarde- lo maldijo Reegar internamente.
-Luego te leere la suerte con lo que sobra del tè-dijo la anciana.
-Eso sì me interesa--dijo James regresando a su posición anterior.
-Madre, no creo en esas cosas- replico Reegar mirando a su amigo con el ceño fruncido.
La anciana tomo la taza de tè y la fue girando hasta hallar los residuos y se concentro.
-Veo muchas batallas en tu futuro- relato la mujer todavía con los ojos cerrados.
-Soy un Legion Rider, Madre. Eso es parte de mi trabajo.
-Pero la batalla màs grande la tendrás contra ti mismo, contra tus emociones.
-¿Reegar tiene sentimientos?- intervino James ganándose un empujón por parte de su amigo.
-Veo amor- agrego la Reina Madre.
-¿Amor?- cuestiono Reegar no muy convencido.
-Todas las chicas se enamoran de èl tarde o temprano. No hay galaxia de donde no tenga pretendientes- bromeo James.
-Pero ese amor no sera fácil. Nacerà de la tristeza, la lucha y el dolor.
-Mas que amor, parece desconsuelo- reconoció Reegar.
-Amor y tragedia. Tragedia y amor guiaran tu vida.
-Diga lo que diga. Yo soy el amo de mi destino.
Con una profunda reverencia tanto Reegar como James se retiraron al ala de recuperación para poder dormir.
El Legion Rider no tardo en dormirse.
Se veia a si mismo en una habitación de hospital donde estaba sentada en la cama una mujer a la cual no se le veía el rostro, que sostenía a un bebè entre sus brazos mientras le cantaba en un idioma extraño.
-Ese bebè- murmuro el joven.
-Elal, se llama Elal- contesto una voz distorsionada.
Todo eso fue tan impactante que provoco el despertar de golpe del muchacho.
-Reegar, ¿què pasa?- pregunto James preocupado.
-Elal- murmuro aterrado.
-¿Elal? ¿Quièn es Elal?
Reegar se llevo una mano a la cabeza mientras intentaba calmarse.
-Elal...es mi hijo.
-¿Soñaste con tu hijo? ¿Còmo es?
-No me importa- replico enojado-. Solo fue un sueño.
Una hora màs tarde, Noir ingreso a la sala y saludo a la reina con una reverencia, y le informo que venia a buscar a su hijo.
-¿Descansaste?- le pregunto Noir a su hijo justo en el momento que lo vio salir de la otra sala.
-Si. Tuve un sueño muy extraño- relato sin interés.
-¿Qué soñaste?
-Soño con su hijo- intervino James alegre.
La general abrió sus ojos con sorpresa, no se esperaba tal información. Su hijo se convertiría en padre en un futuro no muy lejano y eso era un motivo para estar feliz.
-¡Fue un sueño!- gruño Reegar.
-La princesa Adhara estará muy contenta- dijo Noir cruzada de brazos.
-¿De que hablas?
-Su Alteza esta muy enamorada de ti, todos aquí lo saben.
-La esposa de Reegar sera una humana- contesto la reina Uphar.
Todos la miraron con sorpresa, no era habitual que los habitantes del planeta Mikala se casaran con otras razas y menos con los humanos. Reegar estaba por replicar, cuando se dio cuenta que las premoniciones de la Reina Madre nunca se equivocaban.
-Regresare a mi trabajo- dijo el Rider.
-Reegar, el bebè ¿sera niño o niña?- pregunto Noir.
-Varón- contesto y se fue.
-General Kaame, solo cumplimos con nuestro trabajo-contesto el capitán Reegar imitando el saludo.
-Pueden ir a descansar-dicho esto se marcho por donde vino.
-¿Que ves?-le pregunto Reegar a James mientras se sacaba su boina azul con bordes blancos.
-¿Crees que Ankaa acepte salir conmigo?-pregunto James mirando a su superior marcharse con el General.
-No lo sè y no me importa-bufo.
-Reegar, seriamos cuñados-bromeo.
Reegar era el hijo menor del General Kaame y la General Mecánico Noir. Su cabello era color violeta, sus ojos eran color celestes y su piel era caucásica. Tenia una personalidad muy poco amigable pero destacaba de entre sus colegas por ser muy responsable en su trabajo; acababa de cumplir diecisiete años.
No tenia mucha relación con sus hermanas mayores, Ankaa y Polaris, debido a que en su niñez las muchachas fueron enviadas al planeta Aksajin para sus entrenamientos aéreos.
-Mirándote bien, es raro que no saliera corriendo espantada-zanjo el capitán.
-Perdóname por no haber nacido atractivo como tu- se quejo James.
James habia nacido en el planeta B-quos en el seno de una familia de cocineros pero gracias a las influencias de su tio fue que decidió enlistarse en la Patrulla Galáctica, y luego de varios exámenes fue finalmente asignado al escuadrón de Reegar. Su piel era color celeste, su cabello era azul oscuro y sus ojos eran de color verde. También tenia diecisiete años.
-Me voy, tengo cosas que hacer- comunico Reegar.
-Eso puede esperar, vamos a tomar algo.
-¿Me estas invitando a salir?
-No puedo evitarlo, me gustas mucho.
Reegar se lo quedo mirando unos segundos y se fue rumbo a sus quehaceres.
-¡No me ignores!
-El intercomunicador estaba prendido. Mi hermana escucho todo. Suerte.
-¡Me hubieras avisado!
-¿Por què? Me gusta verte sufrir. Adiós.
-REEEEEGAAAAR.
El muchacho de cabello violeta estaba arreglando una de las partes de su maquina Caniis Mayoris, cuando se le acerco una mujer de pelo rosa suave y ojos azules, que vestia un uniforme igual al del General Kaame.
-Se lo puedes pedir a tu mecánico-comento.
-No me gusta que toquen mis cosas.
-Siempre tan antipático-dijo sonriendo.
-¿Necesitas algo, madre?
-Un espía nos informo que Ie esta en la Galaxia Minotauro.
Reegar se dio la vuelta y la miro asombrado. Ese nombre le traía muy malos recuerdos.
-No menciones el nombre de ese traidor-replico frunciendo el ceño.
-Entiendo tu decepción. Admirabas a Ie y lo querías como a un hermano.
-¡Traiciono a nuestra raza! Falto al juramento de proteger la Galaxia Andròmeda y huyo como un cobarde.
-Hijo, se que no me harás caso pero te pido que tengas cuidado. Ie no nos traiciono con cualquier enemigo.
-Ya lo sè, es por eso que voy a atraparlo con vida aunque tenga que recorrer todas las galaxias existentes.
Noir tuvo el impulso de abrazar a su hijo y recordó el día que se lo entregaron a los poco minutos de nacer. Sabia que como miembro de los Legion Riders, su niño seria llevado a los seis años a la Base Gala para comenzar con su arduo entrenamiento, y así poder tener su primer combate real a los doce años. Como su raza era muy orgullosa, nunca podría admitir su preocupación por sus tres hijos.
-Madre, no puedo respirar-dijo Reegar avergonzado.
-No sè que haria sin ti.
La voz de Uri, el Legion Mecánico de Reegar, los interrumpió para informarle a su compañero que el General lo estaba buscando.
El muchacho no tardo en llegar a la oficina de su padre que estaba ubicada en el ala oeste del cuarto piso de la Base Gala; se reporto con respeto.
-Capitan Reegar Cyrax de la División Dyamond fue seleccionado para participar del entrenamiento de naves acuáticas en el planeta B-quos.
-¿Cuando me voy?
-Dentro de un año. El rey Poseidòn esta muy interesado en usted pero no puede participar hasta que sea promovido a Dyamond Màster.
-Comprendo. Si es todo, me retiro.
-Espera. Toma asiento.
Reegar obedeció a su padre sin chistar.
-Tu madre ya debe haberte dicho lo de Ie-dijo sosteniéndole la mirada.
-Sì.
-Tu trabajo como Legion Rider es capturarlo y meterlo a la cárcel por traidor. Sin embargo, te traje aqui para que realices otro trabajo.
-¿Què?
-Deberás investigar los casos de victimas compradas en el Bajo Mundo.
-Pero padre, ese no es el fin de mi escuadrón.
-Eres miembro de la Patrulla Galáctica y este tipo de actos alteran el orden y eso no podemos permitirlo. Ademas sera parte de tu examen para ver si eres digno de ser Dyamond Màster.
En ese momento, James ingreso y los saludo con una sonrisa.
-¿Què hace "este" aquí?-pregunto Reegar cruzado de brazos.
-"Este"-gruño James.
-Asignamos a James para que te ayudes en esta misión- explico el General mirando detenidamente a los amigos-. Comienzan en una semana.
-Entendido- dijo Reegar-. Con su permiso.
-Con su permiso, mi General.
Una vez fuera, James miro a Reegar preocupado.
-¿Què?-cuestiono Reegar.
-Estas mas serio de lo normal.
-¿Y?
-Es por Ie, ¿verdad?
-Ya no lo nombres.
-Fue tu mejor amigo desde niño pero el rencor lo llevo a aliarse con los enemigos de tu raza. Debe ser difícil acabar con alguien al que le tienes aprecio.
-¿Sabes lo que paso?
-No, pero cada vez que lo nombran tu cara se pone màs agria de lo normal.
Reegar rodó los ojos.
-Hace siete meses durante una expedición al planeta Metano de la Galaxia Pegaso, una nave enemiga embosco a la tripulación- narro siguiendo el camino-. Todos murieron.
-Entonces alguien muy amado por Ie estaba alli.
-Los fallecidos, eran menores de 14 años.
James se paro en seco y lo miro consternado.
-Nos culpa de haber asesinado a su hermana menor-revelo corroborando las sospechas de su amigo.
Hela se despertó por el sonido de un portazo. Se hallo atada a una cama y rodeada de oscuridad.
-¿Dònde estoy?- susurro nerviosa-. ¿Quienes son ustedes?
Una luz tenue baño la figura de la señora Ve y su marido,lo que provoco que la niña comenzara a gritar con desesperación.
-Cariño, no sirve de nada que grites- dijo la señora Ve tomándola por le mentón-. Solo estamos nosotros tres.
-¿Por què me trajeron? Yo no les hice nada.
-Por ti nos ofrecieron 70.000 millones de Vhorst.
Durante toda la charla, el hombre se mantuvo al margen pero Hela pudo sentir su aura de culpa.
-Señor Nucacs, usted no quiere hacer esto- musito Hela al borde de las lagrimas-. Si usted tuviera una hija, no querria que le hicieran esto.
Ve miro a su marido con el ceño fruncido esperando la respuesta que ella queria escuchar; tal fue asi que el señor solo agacho su cabeza y se retiro a buscar el auto.
En el momento en el que cerro la puerta tras èl, los llantos de Hela inundaron la habitación.
-¡Ya me tienes harta!- le grito Ve con colera y le dio un golpe tan fuerte en el rostro que la dejo inconsciente.
Tristemente, Hela había sido victima de los traficantes de humanos, una organización criminal que se encargaba de comprar y vender personas para que sean esclavizadas en el Bajo Mundo ya sea para clubes nocturnos como para las peleas clandestinas. Eran sujetos tan macabros que nos les importaba tener que utilizar niños para sus propósitos.
Sin embargo, lo que le matrimonio ignoraba era que Oshahias los había escuchado cuando su madre estaba cerrando el negocio con alguien por teléfono.
Luego de un largo trayecto, el auto de Nucacs arribo a la puerta de un local con luces de neón que decía Club Pesati y que era custodiado por dos androides de aspecto rudo.
Cargaron a Hela entre sus brazos y la ingresaron al local por una puertecilla que estaba a un costado donde un androide los guió hasta una zona VIP; allí los esperaba un hombre de piel gris oscura, ojos blancos y mediana estatura, que llevaba puesto una gabardina negra y sombrero negro.
-Veo que no mentía, señora- dijo el extraterrestre con una media sonrisa.
-Es de gran calidad. Su piel es nueva y suave- describió-. Puede hacer con ella lo que quiera, incluso venderla por partes.
Una androide de corto pelo rubio, ojos cafés y poco vestuario recibió a la niña en sus brazos y se marcho con ella a la habitación de las prosaria.
-Bien, es hora de hablar de lo que realmente importa- dijo Ve sentándose frente al comprador.
-Es directa. Me gusta.
-¿Y bien?
-Mi ayudante esta trayendo lo acordado pero me gustaría saber si....
-No- respondió tajante-. Es toda tuya.
El alien se froto las manos y sonrió satisfecho. En ese momento una criatura de baja estatura y deforme le entrego una maleta color plateada.
-Lo acordado- dijo abriendo el maletín-. 70.000 millones de Vhorst.
Ve desconfiada comenzó a contar los fajos de billetes junto a su marido. Cuando todo estuvo contado, el matrimonio y el comprador se dieron la mano y se prometieron volver a contactarse.
Reegar y James ingresaron a una habitación de grandes dimensiones que se encontraba en el segundo piso del ala sur de la Base Gala.
-Capitán Reegar, sub-capitán James-fue el saludo de la enfermera de piel azul-¿Vienen al ala de recuperación?
-Sì. Vinimos a descansar un poco- contesto Reegar sentándose en el suelo.
-Creo que van a necesitar esto- dijo una voz femenina.
Los amigos se pusieron de pie automáticamente al reconocer a la madre del rey. Se trataba de una anciana de baja estatura, ojos color turquesa, pelo color lila gastado, que llevaba una túnica blanca en señal de luto por su marido.
-Madre Uphar- fue el saludo de Reegar y James; ambos hicieron una reverencia-.No esperaba verla aqui.
-Hace mucho que no venias a visitarme, Reegar-dijo la anciana.
-Estoy muy ocupado patrullando las fronteras, Madre- contesto con suavidad; su amigo noto afecto en su voz.
La Reina Madre les entrego una taza de tè y unos bocadillos.
-Es una mezcla de hierbas medicinales, algas y jengibres-comento la mujer al notar la extrañeza en el rostro de los jóvenes.
-Gracias, Madre-dijo Reegar aguantando el mal sabor.
-Yo me retiro a descansar- anuncio James dejando la taza sobre la mesa.
-Cobarde- lo maldijo Reegar internamente.
-Luego te leere la suerte con lo que sobra del tè-dijo la anciana.
-Eso sì me interesa--dijo James regresando a su posición anterior.
-Madre, no creo en esas cosas- replico Reegar mirando a su amigo con el ceño fruncido.
La anciana tomo la taza de tè y la fue girando hasta hallar los residuos y se concentro.
-Veo muchas batallas en tu futuro- relato la mujer todavía con los ojos cerrados.
-Soy un Legion Rider, Madre. Eso es parte de mi trabajo.
-Pero la batalla màs grande la tendrás contra ti mismo, contra tus emociones.
-¿Reegar tiene sentimientos?- intervino James ganándose un empujón por parte de su amigo.
-Veo amor- agrego la Reina Madre.
-¿Amor?- cuestiono Reegar no muy convencido.
-Todas las chicas se enamoran de èl tarde o temprano. No hay galaxia de donde no tenga pretendientes- bromeo James.
-Pero ese amor no sera fácil. Nacerà de la tristeza, la lucha y el dolor.
-Mas que amor, parece desconsuelo- reconoció Reegar.
-Amor y tragedia. Tragedia y amor guiaran tu vida.
-Diga lo que diga. Yo soy el amo de mi destino.
Con una profunda reverencia tanto Reegar como James se retiraron al ala de recuperación para poder dormir.
El Legion Rider no tardo en dormirse.
Se veia a si mismo en una habitación de hospital donde estaba sentada en la cama una mujer a la cual no se le veía el rostro, que sostenía a un bebè entre sus brazos mientras le cantaba en un idioma extraño.
-Ese bebè- murmuro el joven.
-Elal, se llama Elal- contesto una voz distorsionada.
Todo eso fue tan impactante que provoco el despertar de golpe del muchacho.
-Reegar, ¿què pasa?- pregunto James preocupado.
-Elal- murmuro aterrado.
-¿Elal? ¿Quièn es Elal?
Reegar se llevo una mano a la cabeza mientras intentaba calmarse.
-Elal...es mi hijo.
-¿Soñaste con tu hijo? ¿Còmo es?
-No me importa- replico enojado-. Solo fue un sueño.
Una hora màs tarde, Noir ingreso a la sala y saludo a la reina con una reverencia, y le informo que venia a buscar a su hijo.
-¿Descansaste?- le pregunto Noir a su hijo justo en el momento que lo vio salir de la otra sala.
-Si. Tuve un sueño muy extraño- relato sin interés.
-¿Qué soñaste?
-Soño con su hijo- intervino James alegre.
La general abrió sus ojos con sorpresa, no se esperaba tal información. Su hijo se convertiría en padre en un futuro no muy lejano y eso era un motivo para estar feliz.
-¡Fue un sueño!- gruño Reegar.
-La princesa Adhara estará muy contenta- dijo Noir cruzada de brazos.
-¿De que hablas?
-Su Alteza esta muy enamorada de ti, todos aquí lo saben.
-La esposa de Reegar sera una humana- contesto la reina Uphar.
Todos la miraron con sorpresa, no era habitual que los habitantes del planeta Mikala se casaran con otras razas y menos con los humanos. Reegar estaba por replicar, cuando se dio cuenta que las premoniciones de la Reina Madre nunca se equivocaban.
-Regresare a mi trabajo- dijo el Rider.
-Reegar, el bebè ¿sera niño o niña?- pregunto Noir.
-Varón- contesto y se fue.
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